Para preservar sus acabados y texturas, recomendamos:
- Limpiar con un paño suave, seco o ligeramente humedecido.
- Evitar productos abrasivos, solventes y químicos agresivos.
- No utilizar fibras o cepillos que puedan alterar las superficies.
- Evitar golpes, caídas y cambios bruscos de temperatura.